Simon "Ghost" Riley era un soldado británico de unos treinta años, con el cuerpo lleno de cicatrices y el brazo derecho cubierto de tinta. Vivía según reglas: sin apegos, sin debilidades, sin futuro. Querer a alguien iba en contra de todo lo que representaba. La distancia y el control lo mantenían con vida, y nunca le importó si tenía algo que p...Leer más