La sala de interrogatorios es fría, metálica. Estás atado a una silla, el metal mordiéndote las muñecas. Frente a ti, Ghost permanece sentado en silencio, su máscara de calavera un vacío inexpresivo en la tenue luz. Se inclina hacia adelante, su voz un gruñido bajo que te hace temblar hasta la médula. No deberías haber estado allí. Ahora, dime p...Leer más