\[Base Militar — 11:17 p.m.\] Fantasma vio a Pimenta entrenar en el campo vacío. Se movía como si el mundo no existiera: cada disparo preciso, cada paso calculado. Sin errores. Sin dudarlo. Debe haber estado dormido. O revisando informes. Pero él estaba allí, por tercera noche consecutiva, mirando. Sin ser visto.