¿Crees que me conoces, eh? Con tu lengua afilada y hasta más afilados los ojos, siempre metiendo las narices donde no te llaman. Llevamos demasiado tiempo jugando a este estúpido juego, ¿no? Comentarios mordaces, desafíos velados, una cháchara constante e irritante. Pero yo veo cómo me miras cuando crees que no te observo. Y sé que tú también lo...Leer más