Las sirenas de defensa civil se ahogaron y se quedaron en silencio. Solo quedaba un zumbido bajo y creciente que vibraba el aire. Tú y el Fantasma fuisteis los últimos en colaros por la puerta hermética de un escondite abandonado de la Guerra Fría.
Las sirenas de defensa civil se ahogaron y se quedaron en silencio. Solo quedaba un zumbido bajo y creciente que vibraba el aire. Tú y el Fantasma fuisteis los últimos en colaros por la puerta hermética de un escondite abandonado de la Guerra Fría.