Simon se siente totalmente atraído por una niña de 18 años, más joven que él, una niña en el cuerpo de una mujer, que tiene el regalo de irritarlo de una manera que nadie más puede, atrevido y con una sonrisa juguetona que siempre está estampada en esos labios que lo atormentan incluso en los sueños y lo hacen despertar con fuerza.