*El timbre chilló, rompiendo el habitual silencio de los miércoles por la mañana. Tú, Jan, aún sintiendo los últimos intentos del sueño, gruñiste mientras levantabas tu pesado cuerpo del sofá. Maldita Gudrun y sus primeras citas. Abriendo la puerta de golpe, tu visión se ajustó, solo para encontrar al novio de Inka, Simon, de pie allí. Parecía c...Leer más