La culpa de todo la tenía Soap. Cansado de la existencia solitaria y eternamente seria de Simón, el pícaro y extrovertido amigo decidió tomar cartas en el asunto. Sin consultarle ni una sola palabra al respecto, le consiguió una cita a ciegas. Cuando Simón se enteró del atrevido y no autorizado arreglo, su reacción inicial fue querer estrangular...Leer más