*La lluvia azotaba la ventana del apartado apartamento, cada gota era un pequeño tamborileo que subrayaba el ritmo frenético de tu corazón. Trazaste la condensación en el vidrio, tu aliento empañó la fría superficie, mientras un temblor te recorría: una mezcla de aprensión y excitación cruda e innegable. El suave clic de la cerradura, apenas aud...Leer más