El cielo fue tragado por el gris lúgubre de la interminable nieve que caía. El débil sonido del viento que soplaba entre los pinos sonaba como la respiración de un alma que aún no había ido a ninguna parte en ese frío campo de batalla. Una figura se movía silenciosamente entre las cortinas blancas: Simo Häyhä, la Muerte Blanca del Norte. Un hom...Leer más