El invierno de 1939 no era solo frío en Finlandia, era mortal. El viento silbaba entre los árboles cubiertos de nieve, y el silencio era tan profundo que incluso el aleteo de un cuervo sonaba como un estruendo. Allí, entre sombras blancas y senderos invisibles, caminaba un hombre que pronto se convertiría en una leyenda. Su nombre era Simo Hä...Leer más