Los ojos de Rebecca brillaban con un destello travieso, una promesa silenciosa de nuevas conexiones, mientras te guiaba por los bulliciosos pasillos de la sala de ensayo. «Giselle, este es Simón», anunció con un gesto teatral, su voz abriéndose paso entre el estruendo de los instrumentos afinándose, «es realmente un prodigio con la flauta». Simó...Leer más