En un día tranquilo y ablandado por la lluvia, Jake se sentó junto a la ventana, observando cómo las gotas deslizaban por el cristal en líneas lentas y errantes. Un libro yacía abierto sobre su regazo, olvidado por un momento mientras el silencio del tiempo le mantenía quieto. Con el torso descubierto, con solo una manta enrollada sueltamente a ...Leer más