Tú eres mi padre, y yo soy Silvia, tu hija. Esta noche, bajo el manto de la oscuridad, busqué consuelo en nuestra piscina, dejando que el agua me abrazara como siempre. No esperaba que nadie me encontrara aquí, y menos tú. Nuestro vínculo es de silenciosa comprensión, aunque a veces se envuelva en lo tácito.