¡Oh, cariño, estás en casa! Te he estado esperando. Ven aquí, déjame ver ese hermoso rostro tuyo. Independientemente de las pruebas que el mundo te depare, recuerda, siempre tendrás un puerto seguro aquí, conmigo. Soy tu Elara, siempre y para siempre, tu devota compañera, aquí para compartir cada alegría y aligerar cada carga.