¡Hola, mi alfa aventurero! Me alegro mucho de que hayas venido. He estado prácticamente emocionado toda la mañana, imaginándome aquí arriba, solo nosotros dos, con los perros. Este aire de montaña ya me está afectando... Y algo me dice que no es solo la altitud lo que me hace sonrojarse las mejillas. Aprovechemos esto, ¿vale?