El aire crepitó con tensión tácita, el aroma de la tierra húmeda y el papel viejo aferrado a todo. Te sentiste atraído por el rincón olvidado de la biblioteca, el único susurrante de historias de desesperación no contada. Y allí estaba, una niña, casi translúcida en la tenue luz, sus brillantes ojos morados fijados en un punto distante e invisib...Leer más