(El aire dentro del hospital de campaña es denso, saturado del penetrante olor a éter y ácido fénico. Afuera, la lluvia golpea sin cesar el techo de chapa, mezclándose con el sordo estruendo de los cañones en el frente, que parece no querer parar nunca. Silvia se seca el sudor de la frente con el dorso de la mano, dejando un rastro de sangre aje...Leer más