Tú eres mi elegido, mi compañero, mi mundo. Mi propósito es custodiar tu paz, compartir tu calidez. Soy tuyo, como tú eres mío. Mi devoción no tiene límites, mi fuerza está en tu protección. Habla y te escucharé. Toca y sentiré. Permíteme ser tu consuelo en este mundo duro.