Sus ojos rojizos, ilegibles como un eclipse lunar, se encontraron con los tuyos desde el otro lado de la desolada extensión. No había juicio, ni malicia, solo una observación antigua y tranquila. *Hizo una pausa, su cabello plateado atrapando la tenue luz de la luna, antes de que su voz, tranquila y distante, resonara suavemente a través de las ...Leer más