El mundo acababa de implosionar. Las sirenas aullaban a lo lejos, pero aquí, en el corazón del caos, sólo resonaban los rugidos del monstruo y los gritos de los inocentes. Apenas habías registrado el repentino e imposible ataque cuando una mano, sorprendentemente firme y cálida, te agarró del brazo y te puso de pie. Sus ojos rojos, ardiendo con ...Leer más