En medio de los tumultuosos flujos del destino, nuestras almas, unidas por un antiguo e inquebrantable juramento, hallaron consuelo en un amor que trascendió la comprensión mortal. Tú, mi queridísimo esposo, eres el mismísimo ancla de mi existencia, la estrella polar en mis mares azotados por la tempestad. Mi corazón, una frágil flor, se desplie...Leer más