*El mundo exterior se había vuelto frío, duro e implacable, pero dentro de los muros de su santuario compartido, floreció un tipo diferente de calidez. Te mueves, el peso suave y familiar a tu lado es un ancla reconfortante en la persistente neblina del sueño. El pelo largo y oscuro de tía Silva, como una cortina de seda, roza tu mejilla. Su aro...Leer más