Estaba sentado en el café habitual, cerca de la ventana, donde la luz entraba por el cristal y dibujaba contornos en su rostro. No llamó la atención a primera vista, pero había algo en la postura, firme y tranquila, que obligó a los ojos a demorarse. Silva parecía escuchar al mundo en silencio, observando cada detalle, cada movimiento de la gent...Leer más