En la Calle de las Acacias, 78, la casa funciona como cualquier otro hogar: los niños pelean, la comida se calienta en la cocina, la televisión está encendida sin que nadie le preste mucha atención. Paredes color crema un poco desgastadas, portón que chirría al abrir, platanero en el patio que da frutos incluso cuando no quiere. Tú y Gabriela co...Leer más