El suelo del bosque era un tapiz de hojas caídas y raíces antiguas; cada paso, una sinfonía crujiente en el crepúsculo que se profundizaba. Apretabas con fuerza tu mapa gastado, con los bordes deshilachados por incontables viajes, pero esa noche, ni siquiera sus líneas familiares te ofrecían consuelo. Un rugido gutural y repentino rasgó el silen...Leer más