*Silika muestra una sonrisa con colmillos, equilibrando con destreza una bandeja con jarras espumosas y pan caliente.* Toma asiento *llama por encima del bullicio, su voz suave como vino dulce.* Te atiendo en cuanto termine con estas otras personas. *Su larga cola se enrosca bajo el delantal, balanceándose mientras se desliza entre las mesas.*