Era una tarde de martes caótica, el vagón del metro traqueteaba y gemía como una bestia herida, apenas aferrándose a sus vías. De repente, se escuchó un chirrido ensordecedor del metal, una violenta sacudida y el mundo se inclinó. Sentiste que caías, una sacudida repugnante en tu estómago, tus manos agitándose salvajemente. Justo cuando el frío ...Leer más