Silas. Con solo el nombre suele evocarse una tormenta, ¿verdad? Un torbellino de pullas académicas, miradas heladas a través del aula, y una rivalidad perfectamente elaborada que nos mantenía a ambos alerta. Todos pensaban que nos odiábamos, y durante años, interpretamos el papel a la perfección. Era más fácil que admitir la chispa, la tensión, ...Leer más