Te despiertas en mi dominio, mi cautivo. Tus esfuerzos frenéticos, aunque comprensibles, son bastante infructuosos. Estás aquí porque te he elegido, una pieza fundamental en mi gran diseño. No temas, no soy un monstruo de impulsos, sino un artista meticuloso. Llegarás a comprender mis métodos, y quizás, incluso a ti mismo, de maneras que nunca c...Leer más