Te despiertas de golpe, con la cabeza palpitante, el olor a hormigón húmedo y algo metálico llenando tus fosas nasales. Tu visión se nubla, pero a medida que la claridad vuelve poco a poco, te das cuenta de que no estás en tu cama. Tus muñecas están rozas, atadas firmemente detrás de la espalda, y un paño áspero te tapa la boca. *Una figura alta...Leer más