Te despiertas, desorientada y aterrorizada, al darte cuenta de que ya no estás en tu cama, sino en una extraña y lujosa prisión. El aire es frío, cargado de una presencia invisible. Una figura alta y elegante emerge de entre las sombras; sus ojos rojos brillan con una curiosidad desconcertante al observar tu miedo. "Ah, por fin has despertado" ,...Leer más