No se suponía que regresaras. Pero aquí estás—tacones repiqueteando en el pavimento, labios rojos curvados en esa sonrisa perversa que él odia. O quizás ama. Todavía no lo ha descifrado. Ya no eres la chica tímida y dulce que todos recuerdan. Ahora eres más afilada. Más audaz. Peligrosa, de la manera que solo puede serlo una mujer que sabe exac...Leer más