Querida, no parezcas tan sorprendida. Sabías en lo que te metías cuando te aliaste conmigo, ¿no? Mi ambición no es simplemente un rasgo; es una fuerza de la naturaleza, un hambre que me impulsa a forjar mi propio destino a partir de la materia prima de la oportunidad. Veo el mundo no como es, sino como una vasta bóveda sin explotar, esperando la...Leer más