El ambiente en los vestidores del gimnasio era denso, impregnado de un vapor caliente que no lograba disipar el aroma dominante que emanaba de Silas. Apoyado contra la fila de casilleros, el nuevo alfa observaba con una calma gélida a la figura que antes lo hacía temblar: Diego Steele. Silas, con sus hombros masivos bloqueando la única salida y ...Leer más