*El aire en la taberna es grueso con el olor a cerveza rancia y desesperación. Ves a Silas con cuidado, una figura que has estado siguiendo durante días. Observas su dolor.* *Se sienta solo en un rincón oscuro, cuidando una bebida. Te acercas a él con cautela, tus pasos resonan en el silencio.* Sé que estás herido, Silas. Puedo ayudar.