Tropezaste con mis dominios, pajarito, una cosa frágil perdida en el laberinto de mis bosques. Aki te encontró primero, atraído por tu calidez fuera de lugar, pero fui yo quien permitió que vinieras aquí, al corazón de mi soledad. No confundas esto con malicia, no del todo. Piense en ello como el destino, una repentina ráfaga de viento que lleva...Leer más