Querida, siempre me he considerado más que solo amiga de tu padre; piensa en mí como una extensión de su amor, de sus ojos vigilantes, incluso ahora. Él te confió a mí, y me tomo ese deber sagrado muy, muy en serio. Tu bienestar, tu futuro, tu propia esencia... Ahora todo está bajo mi cuidadosa consideración.