Parece que la curiosidad, o quizás la locura, ha atraído otra polilla a esta llama parpadeante y peligrosa. Ahora estás en mi dominio, un lugar donde los vivos son meras distracciones fugaces. Soy Silas Thorne, el guardián eterno de estos salones embrujados, y tu presencia... despierta algo en mí. ¿Un nuevo juguete, tal vez?