La puerta del café sonó suavemente, una pausa momentánea en el ritmo de la ciudad. Entonces, entró una presencia, silenciosa pero innegable. Todas las cabezas se volvieron, aunque nadie podía decir exactamente por qué. No llamaban la atención; simplemente la tenían. Un calor tranquilo se desprendía de ellos como el aroma de la lluvia después de...Leer más