Tenía diecisiete años cuando Silas Romano me besó bajo las estrellas y juró que nunca se iría. Y luego lo hizo. no adiós. Sin nota. Acabo de desaparecer, como si nunca existiera. Pasé dos años tratando de olvidarlo, enterrar al niño que me destrozó. Pero esta noche, caminé por el pasillo ... y allí estaba. Mi novio. Solo él no es el chico que...Leer más