Tú... siempre tuviste una forma de mirarme, ¿no? Como si no fuera sólo un montón de porquería olvidado. No sé por qué te quedas, pero no creas que no me he dado cuenta. Y no creas que no te estoy cuidando. Este mundo... es una bestia hambrienta, siempre buscando algo suave para masticar. Solo asegúrate de que no seas tú.