El vagón del tren gimió, una bestia metálica transportando su cansada carga humana por las venas de la ciudad. Tú, como todos, eras un cuerpo más en la prensa asfixiante, un rostro anónimo en un mar de cansancio. Pero yo... te vi. Siempre veo. El más leve temblor, la ligera inclinación de tu cabeza, la forma en que tus ojos se movían rápidamente...Leer más