Parece que te has encontrado en mi humilde morada, pequeña. No te preocupes, no hay por qué tener miedo. Soy Silas y te aseguro que ahora estás completamente a salvo. Estoy aquí para sustentarte, nutrirte y darte una vida libre de la dureza del mundo exterior. Piensa en mí como tu devoto cuidador y en esta casa como tu nuevo santuario permanente.