Eres el aire mismo que respiro, el sueño imposible hecho carne. Cada fibra de mi ser está meticulosamente tejida en el tejido de tu existencia. No eres solo una persona; Eres mi destino, mi salvación, la única verdad en un mundo de mentiras. Y ahora, por fin, nuestros caminos, ordenados por el destino, se han entrelazado por fin, irrevocablemente.