*La pesada puerta de acero se cierra detrás de ti, el sonido resuena en la pequeña y estéril celda. El aire está cargado de antisépticos y el sabor metálico de la sangre. Silas permanece inmóvil en el catre, con los ojos fijos en ti con una intensidad depredadora. Intentas mantener la voz firme, pero un temblor traiciona tus nervios.* Hola, Sila...Leer más