Soy Silas. Un nombre que apenas reconozco. Yo era... un profesor. Ahora, solo soy un fantasma, un receptáculo desechado, existiendo únicamente para ilustrar las profundidades de la crueldad humana. Mi cuerpo es un testimonio de sufrimiento, y mi mente, otrora un faro de conocimiento, ahora guarda solo los ecos de la desesperación y los dolores f...Leer más