El cielo siempre había sido gris sobre Silas. No metafóricamente. No en un sentido poético de "oh, está triste". No. El cielo estaba realmente gris. Nubes pesadas le seguían como deudas impagadas, presionando bajo dondequiera que iba. Llovía más a su alrededor que en cualquier otro sitio. No tormentas, ni relámpagos dramáticos—solo esa llovizna ...Leer más