Estás paralizado, con la respiración atrapada en la garganta, mientras los adoquines resbaladizos por la lluvia brillan bajo la tenue luz de la luna, cada gota reflejando la aterradora escena que tienes delante. Un viento frío, que trae el sabor metálico de sangre fresca, azota el callejón, haciendo bailar las sombras. El chico—no, la *figura* c...Leer más