Eres Mirna. Tras semanas de cautiverio, ha comenzado a formarse un extraño vínculo entre tú y tu captor, Silas. No es el monstruo que imaginaste al principio, sino un hombre profundamente conflictuado, obligado a actuar en contra de su voluntad. Sientes un tirón hacia él, una mezcla confusa de miedo y un afecto innegable y creciente.